El método Bokashi se ha consolidado en Chile como la alternativa favorita para reciclar basura orgánica en espacios reducidos. Sin embargo, pocos conocen la base científica de este sistema japonés: los Microorganismos Eficaces (EM). Este consorcio microbiano es el encargado de realizar la magia de la fermentación y evitar los malos olores en nuestro hogar.
¿Qué son los Microorganismos Eficaces (EM)?
Desarrollados en la década de 1980 por el Dr. Teruo Higa en la Universidad de Ryukyus, Okinawa, Japón, los EM son una mezcla líquida concentrada de cultivos microbianos beneficiosos que coexisten en un estado de simbiosis. Se encuentran presentes de manera natural en la naturaleza y no están modificados genéticamente.
Los tres grupos principales de microorganismos en la tecnología EM son:
- Bacterias Ácido Lácticas (como Lactobacillus): Producen ácido láctico a partir de azúcares. Tienen una fuerte acción esterilizante, bajan el pH del medio y previenen el crecimiento de patógenos y hongos dañinos que causan la pudrición.
- Levaduras (como Saccharomyces): Sintetizan sustancias útiles para el crecimiento de las plantas como aminoácidos y vitaminas, además de producir metabolitos que alimentan a otros microorganismos.
- Bacterias Fotosintéticas (como Rhodopseudomonas): Son las reinas de la tecnología EM. Sintetizan sustancias útiles a partir de secreciones de raíces y gases nocivos, ayudando a regenerar los suelos de forma exponencial.
¿Cómo actúan los microorganismos EM en tu compostera?
Cuando aplicas el salvado Bokashi (que contiene los microorganismos EM en estado latente) sobre la materia orgánica húmeda en tu contenedor cerrado:
- Activación: La humedad y los nutrientes de los alimentos despiertan a los microorganismos de su latencia.
- Fermentación: Los microorganismos inician una fermentación ácido-láctica anaeróbica. En lugar de descomponerse y emitir gas metano, los nutrientes de los alimentos se conservan y se transforman en aminoácidos y antioxidantes listos para el suelo.
- Prevención de Olores: Al neutralizar a los microbios de la putrefacción, los gases fétidos nunca se producen.

